Frente a la subida del coste de la vida

¡Defendamos las pensiones públicas y apostemos por un futuro socialista!

Unión Proletaria

.

¡Que la crisis no la pague la clase trabajadora!

¡Que los recursos públicos estén al servicio de la mayoría social y no de la industria de la guerra!

El encarecimiento de los alimentos, la vivienda, la energía y los productos básicos golpea cada día a millones de familias trabajadoras, mientras pensionistas y personas mayores ven amenazada su capacidad para vivir con dignidad. No podemos aceptar que trabajar toda una vida no garantice una vejez tranquila, ni que nuestros mayores tengan que elegir entre pagar las facturas, comprar alimentos o cubrir sus necesidades básicas.

Frente a esta realidad, hacemos un llamamiento a la clase trabajadora, a la juventud, a los pensionistas y al conjunto de los sectores populares para organizarse, movilizarse y defender sus derechos.

Exigimos:

  • Medidas reales contra el coste de la vida, con precios asequibles para los bienes esenciales. Vivienda digna y protección efectiva del poder adquisitivo de los salarios. Garantizar pensiones dignas, su revalorización conforme al coste real de la vida y la solidaridad entre generaciones. Un no rotundo al aumento del gasto militar destinado a fabricar armas. Rechazamos que se prioricen los intereses de la industria armamentística, mientras faltan recursos para la sanidad, la educación, la dependencia, la vivienda y las pensiones públicas.
  • La redistribución de la riqueza y una fiscalidad justa, para que quienes más tienen y más beneficios obtienen contribuyan de manera proporcional al sostenimiento de los servicios públicos.
  • La defensa de los servicios públicos y de los derechos sociales, frente a la privatización, la precariedad y la mercantilización de las necesidades humanas.

No aceptamos que se nos digan que no hay dinero para garantizar una vida digna mientras se destinan enormes recursos a la militarización y a la producción de armamento.

Las prioridades económicas son decisiones políticas y deben responder a las necesidades de la mayoría trabajadora.

Frente al capitalismo que antepone el beneficio privado a las necesidades sociales, defendamos una alternativa: el Estado socialista, basado en la propiedad social de los sectores estratégicos de la economía, la planificación democrática de los recursos, el control público de los servicios esenciales y la distribución justa de la riqueza. Un modelo que ponga la economía al servicio de las personas, que garantice los derechos sociales y que oriente la inversión hacia la paz, el bienestar colectivo y el desarrollo humano.

La dignidad no puede ser un privilegio. Las pensiones no son una limosna: son un derecho conquistado con décadas de trabajo. La sanidad, la educación, la vivienda y los cuidados no deben depender de la capacidad económica de cada persona.

.

¡Menos armas y más inversión social!

¡Pensiones públicas dignas, salarios justos y vivienda asequible!

¡Por la unidad, la organización y la movilización de la clase obrera!

¡Por una sociedad socialista!

¡Viva la Huelga General del 11 de noviembre!