EN DIEZ PUNTOS
Sobre la táctica de los comunistas
Unión Proletaria
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En esta ocasión presentamos en diez puntos lo que consideramos que debe ser la táctica de los comunistas. Como nos enseña el marxismo-leninismo, la táctica es variable y tiene que ser flexible. La flexibilidad depende siempre de los objetivos políticos estratégicos, pues la estrategia debe ser siempre firme. La táctica tiene esa dependencia y cuando cambian situaciones políticas o existen ciertas transformaciones en la lucha de clases, la táctica de los comunistas posiblemente deba cambiar. Pero sí que existen unos elementos que actualmente deben ser claves en la táctica de los comunistas, que desde Unión Proletaria expresamos aquí. Creemos que estos diez puntos resumen las necesidades tácticas actuales de los comunistas en nuestro país de cara a la reconstitución del Partido Comunista. Seguro que faltan muchos argumentos y otros aspectos importantes dentro de esta táctica leninista, pero nos parecen suficientes estos diez puntos resumidos para afrontar los debates hacia la reconstitución partidaria.
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La táctica de los comunistas
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1º.- Lo principal
Llevar el socialismo al movimiento obrero es la tarea principal del Partido Comunista, para ello, la clase obrera necesita fortalecerse y reconstituir su Partido como vanguardia revolucionaria. Toda la acción de los comunistas se dirige a organizar, educar y dirigir a la clase obrera para que realice la Revolución Socialista, en lugar de sustituirla a la manera parlamentarista, terrorista o sectaria. Por eso, tenemos que priorizar la Reconstitución del Partido Comunista en España y desplegar en este proceso una táctica marxista-leninista dependiente de la estrategia revolucionaria: una estrategia firme con una táctica flexible.
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2º.- Las tres luchas
Los comunistas debemos trabajar para que la clase obrera despliegue la lucha de clases en todos los terrenos: lucha económica, lucha política y lucha ideológica contra el sistema capitalista. Sólo con la lucha económica podremos caer fácilmente en el economismo, en el espontaneísmo; sólo con la lucha política podremos fácilmente ser prendados por el reformismo; y sólo con la lucha ideológica nuestros objetivos revolucionarios pueden ser enclaustrados por el teoricismo y el sectarismo. Las tres son esenciales, pero el éxito en la lucha económica y en la lucha ideológica sólo es posible venciendo en la lucha política, pues en ella se concentra, en última instancia, el objetivo esencial: la toma del poder político por parte del proletariado.
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3º.- Unidad obrera
Aunque la lucha económica cotidiana no se salga del marco burgués, la lucha por reivindicaciones inmediatas, por necesidades vitales, es muy importante para la educación y organización de nuestra clase. Es necesario llevar la propaganda comunista a las organizaciones y movimientos de la clase obrera, principalmente a todos los sindicatos (aunque algunos sean imperialistas y reaccionarios), hacer un trabajo cotidiano en los mismos y en los centros de trabajo, y abogar por la unidad obrera y la unidad sindical frente al capital.
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4º.- La lucha democrática
La lucha política por objetivos democráticos es necesaria para preparar a las masas en la lucha por el socialismo, por eso debemos trabajar para poner a la clase obrera al frente de la lucha por reivindicaciones democráticas: derechos a la vivienda, la educación, la sanidad, derechos de las mujeres trabajadoras, de los inmigrantes, de las naciones, a la cultura, a favor de la república democrática, contra la represión, contra la corrupción, etc. Los comunistas debemos explicar al proletariado y las capas oprimidas en la propia experiencia que el problema no es una u otra carencia democrática, sino el capitalismo.
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5º.- El Estado burgués
Los comunistas debemos afanarnos en explicar durante todo el trabajo cotidiano, con la propaganda y con la agitación, que el Estado capitalista no es un Estado neutral, sino que es el de la clase burguesa, el de los capitalistas (principalmente la oligarquía financiera), o sea, no existe una democracia pura, sino la dictadura de la burguesía, siempre opresiva, represiva y corrupta. Por eso, el parlamento es una estructura al servicio del Estado burgués. Pero, de todas formas, la clase obrera, los comunistas, necesitamos representación en los parlamentos electos para denunciar la dictadura burguesa y propagar la necesidad del socialismo.
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6º.- El imperialismo español
España es un país imperialista a cuyo frente se encuentra la oligarquía financiera, como capa dominante de la burguesía. España participa en la explotación, subyugación, desfalco y opresión de las naciones oprimidas a través de sus monopolios y del estado, al igual que participa en las organizaciones económico-políticas del imperialismo internacional, como la UE, y en organizaciones imperial-terroristas, como la OTAN. La lucha contra el imperialismo español, la UE y la OTAN tienen que tener una gran importancia en la agitación y la propaganda del Partido Comunista para comprender que en nuestro país estamos en la antesala del socialismo.
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7º.- Antifascismo
La oligarquía financiera siempre tiende a la reacción y a la opresión, cuando tiene dificultades acude al fascismo, lo fomenta y lo financia, como movimiento político ultranacionalista, imperialista, represor, reaccionario, xenófobo y profundamente anticomunista, y siempre a favor de los intereses reaccionarios del capital financiero. La lucha antifascista es una lucha defensiva de la clase obrera y las capas populares, y, también, una lucha antimperialista y anticapitalista. Al imperialismo y al fascismo sólo puede contrarrestarlos la revolución socialista. Por eso, llevamos el antifascismo a los centros de trabajo, a los barrios y a todos los movimientos, no sólo con su denuncia, sino también con la solución.
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8º.- Unidad popular
En la lucha económica, la clase obrera está sola, pero no es así en la lucha política democrática. En la lucha por la conquista de libertades y derechos son posibles las alianzas con las capas intermedias de la sociedad que en muchos aspectos tienen intereses comunes. Es importante avanzar en la unidad popular, aunque llevando las necesidades democráticas a la clase obrera para que las asimile y dirija el movimiento democrático y no al revés, o sea, que la clase obrera vaya a la zaga de las capas intermedias sin personalidad política revolucionaria (como sucede en la actualidad).
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9º.- Lucha ideológica
Dirigir la lucha ideológica a favor de llevar el comunismo a la clase obrera y a las demás capas oprimidas. Para ello será necesario luchar contra las limitaciones del sindicalismo (economismo), las renuncias del reformismo (cuyo objetivo estratégico es reformar el capitalismo), la confusión del espontaneísmo (cuya base es el hoy, sin atender a un plan), el semi-anarquismo del izquierdismo (que destruye la táctica, el programa mínimo, la participación en los sindicatos, en las elecciones). Y también contra la pequeña burguesía populista, que actualmente domina el espectro popular (que siempre llama a plegarse a las oportunidades, al posibilismo, sin ninguna intención de transformar radicalmente la sociedad, sino adaptarla utópicamente a sus necesidades). Por último, es fundamental recuperar la memoria colectiva de la historia de la clase obrera revolucionaria.
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10º.- Países socialistas y naciones oprimidas
Los comunistas apoyamos a todas las organizaciones marxista-leninistas del mundo. Y, dentro del sistema imperialista mundial en el que vivimos, y ante el mismo, apoyamos, defendemos y mostramos nuestro internacionalismo con todos los países socialistas, incluso teniendo ciertas reservas de su política. Esto es una necesidad en la lucha contra el imperialismo. Del mismo modo, es una necesidad la defensa de todas las naciones oprimidas que luchan contra el imperialismo y también con las que defienden su soberanía nacional frente a los ataques imperialistas. Mostramos nuestra solidaridad, sobre todo, con las naciones más progresistas, pero también con las que tienen gobiernos reaccionarios, porque con su lucha debilitan al imperialismo. Debemos fomentar que los países socialistas, las naciones oprimidas y el proletariado de los países imperialistas forman parte del frente antimperialista mundial que debe construirse. Parte de la lucha internacionalista y socialista de los comunistas es desenmascarar a los que formulan la equidistancia, igualando a los países imperialistas con los que luchan por su soberanía nacional; y, también, a los que teorizan que todos los países son imperialistas simplemente por vivir en un sistema imperialista mundial. Ambas tendencias favorecen en realidad a los imperialistas y hay que luchar contra ellas y difundir que ni todos los países son iguales, ni todas las guerras son iguales y que sí existe un enemigo claramente localizado: los países imperialistas.



