Rompiendo el silencio

Unión Proletaria

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En el canal de YouTube de “Trinchera Obrera”, el órgano de difusión de Unidad de Clase, de la cual es miembro Unión Proletaria, se hizo eco del caso de la compañera y camarada Esperanza.

 El Patronato de Protección a la Mujer, fundado en 1941 y cerrado en 1985, actuó como un mecanismo de represión patriarcal y de clase. En la práctica, fue un instrumento del nacionalcatolicismo que funcionó como un sistema penitenciario paralelo, gestionado por diferentes órdenes religiosas  Su objetivo principal era el control social disciplinando y castigando la disidencia moral, sexual y política, especialmente entre mujeres jóvenes.

Históricamente, desde una perspectiva de análisis de clase, esta institución operó con una profunda discriminación estructural:

-Criminalización de la pobreza y la marginalidad: bajo el pretexto de “proteger” o “reeducar” a mujeres “descarriadas”, la institución se cebó con las clases trabajadoras y los sectores más vulnerables de la sociedad. Las jóvenes de clases populares tenían muchas probabilidades de ser ingresadas por no ajustarse a la normativa moral.

-Mano de obra barata y trabajos forzados: Los centros imponían regímenes de trabajo esclavo a la internas (lavanderías, talleres textiles, etc). Esto suponía la explotación económica de estas jóvenes para el beneficio de la propia red institucional de la iglesia.

-Violencia de género y de clase: Las jóvenes ingresaban sin juicio previo, a menudo por denuncias de sus propios padres o mediante redadas policiales en zonas de ocio popular. Cualquier comportamiento que escapara del estricto molde de sumisión y abnegación dictadas por el régimen era castigado.

-Control sobre la maternidad y la familia: El Patronato expropio y castigó la maternidad fuera del matrimonio, particularmente cuando afectaba a mujeres sin recursos económicos, forzando la separación de los hijos y estigmatizando de por vida a las madres.

La historiografía reciente ha documentado como esta institución no solo buscaba el control moral, sino la perpetuación de un orden social clasista y conservador, donde la mujer quedaba anulada como ciudadana autónoma.

Desde Unión Proletaria queremos expresar nuestro apoyo y solidaridad con todas las mujeres que han visto cómo su vida se convertía en un auténtico calvario, de las que muchas aún no se han recuperado. Igualmente queremos poner nuestro grano de arena para que tragedias como esta no pasen al olvido.

*Gracias a Esperanza por abrir su corazón para que el mundo entero sepa el oscuro pasado de nuestros gobernantes y que muchas empresas hicieron un gran negocio con las miserias de muchas jóvenes.