Por la defensa de la sanidad pública, contra la dictadura de los indicadores del capital

Cuando los números valen más que las vidas: el escándalo del Hospital Ramón y Cajal y la barbarie capitalista

Patro Anaya

.

Los hechos, conocidos esta semana, estremecen a cualquier persona con un mínimo de conciencia: dos responsables del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid ordenaron modificar en el sistema informático la prioridad quirúrgica de al menos 57 pacientes —entre ellos una niña de tres años cuyo riesgo era perder una pierna— para maquillar las listas de espera. Pasaron de la categoría «preferente» a «normal» sin que mediara valoración médica alguna, a espaldas de los cirujanos que habían establecido su gravedad. [1] El objetivo no era otro que cuadrar los números, cumplir los indicadores de productividad fijados por la Consejería de Sanidad y, de paso, asegurar los complementos salariales de los gestores. Mientras tanto, la lista de espera quirúrgica de la Comunidad de Madrid alcanza un récord histórico: 114.627 personas. Y en el SUMMA 112, todos los días salen UVI móviles sin médico.[2]

No estamos ante un caso aislado de mala praxis administrativa. Estamos ante la lógica misma del capitalismo aplicada a la salud. Como escribiera Karl Marx en El Capital, el capital no tiene patria ni sentimientos: «la acumulación de riqueza en un polo es, al mismo tiempo, la acumulación de miseria, tormento, esclavitud y degradación moral en el polo opuesto»[3]. Lo que ocurre en el Ramón y Cajal es la traducción clínica de esa ley: la vida humana se subordina a la rentabilidad, al indicador, al bonus. El paciente deja de ser un humano enfermo para convertirse en un número que hay que «ajustar» para que los balances cuadren.

Lenin, en El Estado y la revolución, nos enseñó que el Estado no es un árbitro neutral[4], sino un instrumento de dominación de clase. Lo que vemos en Madrid es la prueba palpable: el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid (CM), presidida por Isabel Díaz Ayuso, no gestiona la sanidad para curar, sino para ocultar el fracaso de un modelo que ha convertido la sanidad pública en una máquina de derivar pacientes a la privada, de precarizar a los trabajadores y de maquillar las estadísticas. La consejería de Sanidad de la CM hace oídos sordos, niega las injerencias y se escuda en «criterios clínicos» que precisamente han sido violados. Mientras, la ministra de Sanidad del reino de España, Mónica García, se limita a exigir medidas de transparencia que las comunidades gobernadas por la derecha política (Partido Popular (PP) y VOX) bloquean. Y esto no se trata de un problema de «gestión»: es un problema de clase.

La manipulación de las listas de espera no es un accidente. Es la consecuencia necesaria de un sistema que prioriza el negocio sobre el derecho a la salud. Engels, en La situación de la clase obrera en Inglaterra, describió con crudeza cómo la burguesía sacrifica la vida de los trabajadores en aras de su beneficio[5]. Hoy, esa misma burguesía —encarnada en los gestores sanitarios, en las consejerías del PP y en los fondos de inversión que controlan la sanidad privada— decide que una niña de tres años puede esperar seis meses más para ser operada si con ello se salvan los objetivos de productividad. Es la barbarie civilizada del capital.

Frente a esto, no caben paños calientes. La sanidad pública madrileña no está «infradotada» por casualidad: está siendo desmantelada deliberadamente para justificar su privatización. Cada recorte, cada lista de espera récord, cada UVI sin médico es un paso más hacia un modelo donde la salud sea un privilegio de quien pueda pagarla. A Ayuso y compañía se les llena la boca con la palabra libertad, pero la verdadera libertad es la que plantea Karl Marx: «La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derechos de todos»[6]. Hoy para la derecha, la libertad de curarse es la libertad de quien puede pagarse un seguro privado.

Los trabajadores de la sanidad —médicos, enfermeras, celadores, personal administrativo…— han alzado la voz. Los sindicatos denuncian, los colegios profesionales protestan, las asociaciones de defensa de la sanidad pública exigen auditorías independientes. Pero no basta con denunciar. Como decía Marx, «los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo; de lo que se trata es de transformarlo»[7]. La transformación exige organización, lucha y unidad de la clase trabajadora. Exige depurar responsabilidades políticas, revertir la privatización y poner la sanidad bajo control democrático de la clase obrera.

No permitamos que nos digan que «no hay dinero» mientras se dispara el gasto militar, se regalan áticos, se financian macroeventos y se construyen estaciones de metro a medida de Florentino Pérez. El dinero existe; lo que falta es voluntad política para invertirlo en salvar vidas en lugar de en maquillar balances. Como gritan los trabajadores de la sanidad en las calles: «¡Sanidad pública, de calidad y para todos!». Esa es la consigna que debemos hacer realidad.

Que el escándalo del hospital Ramón y Cajal no quede impune. Que sirva para desenmascarar el modelo sanitario capitalista que promociona la derecha española. Que sea un acicate para la lucha. Porque, como escribió Lenin, «la política es la expresión concentrada de la economía»[8]. Y en Madrid, la economía del capital está matando a los pacientes en las listas de espera. Es hora de invertir esa ecuación. Es hora de poner la salud por encima del beneficio capitalista. Es hora de luchar por una sanidad pública, universal, gratuita y de calidad, gestionada por la clase trabajadora para que pueda beneficiarse todo el pueblo.

.

¡Abajo el maquillaje de las listas de espera!

¡Fuera los gestores que anteponen los números a las vidas!

¡Por una sanidad pública al servicio del pueblo!

.

[1] https://elpais.com/espana/madrid/2026-09-15/monica-garcia-exige-a-las-comunidades-que-aprueben-sus-medidas-contra-la-manipulacion-de-las-listas-de-espera.html?outputType=amp

[2] https://mundoobrero.es/2026/09/15/el-hospital-ramon-y-cajal-rebajo-la-gravedad-de-pacientes-pendientes-de-operacion-para-maquillar-las-listas-de-espera-en-madrid/

[3] Karl Marx, El Capital, Libro I, Cap. XXIII: «La ley general de la acumulación capitalista», apartado 4. Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/1867/capital-1/cap23.htm

[4] V. I. Lenin, El Estado y la revolución (1917), cap. I: «La sociedad de clases y el Estado». Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/estado/index.htm

[5] Friedrich Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845). La obra completa describe la miseria obrera y la indiferencia de la clase dominante. Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/situacion/index.htm

[6] Karl Marx, Debates sobre la libertad de prensa y la publicación de las actas de la Dieta provincial (1842). Disponible en: https://www.marxists.org/encyclopedia/terms/f/r.htm#1

[7] Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach (1845), tesis XI. Publicadas por Friedrich Engels en 1888. Disponible en: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm

[8] V. I. Lenin, Una vez más sobre los sindicatos, el momento actual y los errores de Trotski y Bujarin (1921). En Obras Completas, t. 32. Disponible en marxists.org, sección Lenin, Obras completas.