El Partido Comunista Griego y su alquimia ideológica

Partido Comunista Obrero Ruso

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Oh, ese incómodo VIIº Congreso

Recientemente, el Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Grecia (KKE) publicó un artículo criticando el Foro Internacional Antifascista de Moscú. Con este material, los teóricos del KKE tocaron otro fondo ideológico, acusando al VIIº Congreso de la Comintern (1935) de errores y de una definición problemática (debe entenderse como poco científica) del fascismo. Hay que partir de la base de que, para la mayoría de los partidos, los desarrollos teóricos de la Comintern de aquella época tenían autoridad, y aun tienen vigencia hasta nuestros días. Su consideraciones y análisis, se dirigen principalmente a cómo podemos utilizar hoy en la práctica, la experiencia de lucha, acumulada por los comunistas a lo largo de muchas décadas. Y ahora, de pronto, ¡los camaradas del KKE han declarado abiertamente a todos los antifascistas, que no están de acuerdo! En primer lugar, los ideólogos del Partido Comunista Griego KKE, atacan la definición de la Comintern, (realizada por Georgi Dimitrov) explicada justo durante el VIIº Congreso, sobre la esencia del fascismo en el poder:

«Fascismo, es la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas, más imperialistas del capital financiero ….

Fascismo, no es un poder supraclasista o el poder de la pequeña burguesía, o del lumpen proletario sobre el capital financiero.

Fascismo, es el poder del propio capital financiero. Es la organización que se instala, para masacrar de forma terrorista a la clase obrera, y a la parte revolucionaria del campesinado y de la intelectualidad.

Fascismo en política exterior, es el chovinismo en su forma más grosera, cultivando el odio zoológico contra otros pueblos.»

Los teóricos del KKE no están de acuerdo, con el hecho de que Dimitrov señalara como el principal impulsor del fascismo al capital financiero. Además, para mayor incentivación, el KKE afirma que la definición de Dimitrov no sólo es errónea, sino que también está desfasada en la actualidad. Debe entenderse, que este argumento va dirigido a aquellos, que creen que la posición de la Comintern es, no obstante, correcta. La definición, dicen, era en gran medida oportunista, porque se dio en condiciones en las que «las fuerzas imperialistas planeaban la destrucción del único Estado socialista del mundo, y la URSS se esforzaba por dividir a las fuerzas imperialistas y utilizar sus contradicciones».

Lo más interesante, es que con todas estas críticas al funcionamiento del VIIº Congreso, y a los propios ideólogos del Partido Comunista de la Unión Soviética, es que no dieron ninguna definición del fascismo durante mucho tiempo, escondiéndose sólo detrás de una referencia en el VIº Congreso de la Comintern celebrado en 1928, que supuestamente dio una interpretación fundamentalmente diferente: «en determinadas condiciones históricas específicas, la ofensiva de la burguesía, imperialista y reaccionaria, adopta la forma de fascismo», y «los signos del fascismo se expusieron detalladamente en la resolución sobre la situación internacional en el VIº Congreso de la Comintern».

Pero si miramos hacia donde quieren enviarnos los ideólogos del KKE, es decir, a los documentos del VIº Congreso, veremos que justo allí no se ha formado todavía una definición clara, sino que se analizó el fenómeno en el proceso de su formación. Entre otras cosas, se identificaron y enumeraron una serie de características externas del fascismo: la violencia directa, la lucha contra el movimiento proletario, la consecución de la unidad política de todas las clases dominantes (bancos, gran industria, agrarios), el recurso al descontento de amplias capas de la pequeña burguesía e incluso de los obreros, la demagogia social, etc.

Sabemos, que en 1928 el fascismo aún no había desplegado toda su fuerza, aún no se había desarrollado hasta su forma más extrema, que se manifestó más tarde en la Alemania fascista. Incluso esa política exterior agresiva, importante característica del fascismo, aún no se había manifestado en 1928. Y también sabemos que Marx aconsejaba estudiar los fenómenos en su forma madura: «la anatomía del hombre es la clave de la anatomía del mono». Por todo ello está absolutamente claro, que el VIIº Congreso de la Comintern sabía mucho más sobre el fascismo que el VIº Congreso. También condicionó su elaboración, al efecto de la acumulación de conocimientos adquiridos. Tanto más cuanto que en ambos casos, prácticamente las mismas personas se dedicaban a analizar el fascismo.

En la década de 1920, cuando los comunistas aún no habían desarrollado a fondo una explicación del fascismo, la etiqueta de fascismo se aplicaba a menudo a cualquier régimen burgués rígido. Por ejemplo, se sabe que los comunistas alemanes tildaban a finales de los años veinte, a la Alemania de Weimar ya era entonces como un Estado fascista. Sin embargo, los mismos comunistas (alemanes y no sólo) después de 1933, vieron al hitlerismo, como el fascismo en su forma más destructiva. Y esto permitió separar teóricamente al fascismo de otras formas de dictadura burguesa (según Lenin, todo Estado democrático-burgués es al mismo tiempo una dictadura de la burguesía), que siempre (es decir, aunque no se desarrollara en fascismo) se comporta frente a la clase obrera, como una máquina de supresión de nuestra clase. Una vez señalado el fascismo como fenómeno especial, fue posible seleccionar los métodos más eficaces de lucha contra esa forma de dictadura burguesa (por ejemplo, la táctica de los frentes populares).

El fascismo es un producto de la época del imperialismo, su instrumento específico, y es obvio que el principal impulsor del fascismo, es aquella parte del capital que ha surgido en la época del imperialismo como la nueva fuerza dominante, es decir, el capital financiero. Aunque en un país existan varios estratos de la burguesía, sobre todos ellos, en la época del imperialismo, siempre se sitúa el capital financiero, la parte más poderosa, formada por la fusión del capital bancario con el capital industrial y que asume cada vez más un control directo de la economía, sobre todo a través de la máquina estatal. El mismo VIº Congreso de la Comintern subrayó este peligro más de una vez.

Las observaciones efectuadas por los ideólogos del KKE, por el hecho de que las formulaciones de 1935 dependían de la confrontación de la URSS con el mundo capitalista, así parecen un poco ridículas, porque incluso en 1928 los imperialistas querían desesperadamente destruir la Unión Soviética. Pero por alguna razón, estos autores del documento del KKE. consideran posible diferenciar las posiciones adoptadas por el VIº Congreso. ¿Será que en 1928, los imperialistas odiaban menos a la URSS y a la Revolución de Octubre que en 1935? Parece que no.

Además, hay que decir que es metodológicamente incorrecto contrastar las decisiones de los dos últimos congresos de la Comintern. En lugar de observar el principio científico del historicismo, y mostrar cómo unas decisiones surgen sobre la base de otras anteriores, los ideólogos del KKE decidieron aplicar el método de los liberales que, por ejemplo, gustan de contrastar las obras del Marx joven con el del maduro. Funcionan como las mentes inmaduras, pero nosotros somos dialécticos, comprendemos el fenómeno en desarrollo.

Vemos, que las afirmaciones del KKE son una serie de falacias sobre las valoraciones y definiciones del VIIº Congreso de la Comintern, y no resisten la prueba de los hechos elementales y contradicen esa lógica.

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¿Dogmatismo y hegemonismo del KKE?

Entonces, ¿por qué el KKE se mete hoy en las disputas de la Comintern, empezando a refutar la definición de la Comintern, probada con la práctica, para demostrar el error que supone no apoyar los frentes populares en la lucha contra el fascismo? Recientemente, Solidnet, sacó un video del KKE inculcando la misma orientación, «Conclusiones históricas sobre los frentes antifascistas, Lucha moderna contra el fascismo» (en inglés, ruso), original  (Солиднет  |  Компартия  Греции,  Своевременный  видеоролик  КПГ «Исторические выводы об антифашистских фронтах. Современная борьба против фашизма»).

Aquí, en nuestra opinión, hay varios motivos. El primero es que la dirección del KKE mantiene una línea errónea ideológica, desde hace mucho tiempo.

Los comunistas modernos de todo el mundo, conocen bien la invectiva teórica del KKE, que afirma que prácticamente todos los Estados capitalistas de la era imperialista, son países imperialistas, porque en todas partes hay una posición dominante de los monopolios («Teoría de la pirámide imperialista«). El KKE ni siquiera se avergüenza del hecho, de que Lenin hablara explícitamente de que un puñado de Estados imperialistas roban al resto del mundo. Así que ahora, en apoyo de su viejo dogma no probado, los ideólogos del KKE intentan presentar a todos los países capitalistas (es decir, imperialistas, en su opinión) como potencialmente igualmente preparados para convertirse en fascistas. ¿Cómo explicar si no el deseo de los dirigentes del KKE, de abandonar la división de los países capitalistas, en países democrático-burgueses y fascistas? Camaradas, desde nuestro punto de vista, hay que distinguir entre el fascismo en el poder, y la manifestación de elementos del fascismo en la ideología y la política. El primer fenómeno se describe en la definición de la Comintern. El segundo, de una forma u otra, es inherente a prácticamente todos los Estados burgueses, y cada vez más recientemente.

Como se señaló en el VIIº Congreso de la Comintern, «ahora las masas trabajadoras de una serie de países capitalistas, tienen que elegir hoy, no entre dictadura proletaria y democracia burguesa, sino entre democracia burguesa y fascismo». Naturalmente, las condiciones para la lucha de la clase obrera son diametralmente favorables, más bajo su democracia. Pero los camaradas griegos rechazan ahora fácilmente esta conclusión. Según la lógica de los dirigentes del KKE, no sólo son fascistas los Estados en los que ya se ha establecido la dictadura abiertamente terrorista del capital financiero, (véase la definición de Dimitrov), sino en general todos los países imperialistas en los que hay elementos de fascistización, en la ideología y la política.

Resulta que la noción de fascismo se difumina, se convierte casi en sinónimo de capitalismo y es aplicable de cualquier forma, a cualquier régimen burgués, no importa cómo se comporte, si es abiertamente terrorista o no. Este ridículo método, por supuesto, es muy peligroso de utilizar. Se puede hacer pasar a los fascistas declarados, como en Ucrania, por la formación de una nación joven, y se puede acusar de fascismo a cualquier país burgués. Así, por ejemplo, desde el punto de vista del Partido Marxista-Leninista de Alemania, el régimen de B. Assad en Siria era supuestamente una dictadura fascista, y su derrocamiento armado por los islamistas era una revolución democrática progresista. O también hay reproches de algunos izquierdistas al Presidente de Bielorrusia A. Lukashenko, con acusaciones de dictadura y deslizamiento hacia el fascismo por analogía con Zelensky.

Y aquí llegamos al segundo motivo de este comportamiento de los ideólogos del KKE. El actual KKE es una organización que, por un lado, intenta reorganizar el movimiento comunista internacional. Y por ello, hay que darle muchas gracias. Puesto que por otro lado, han recibido merecidos epítetos por organizar una serie de reuniones de partidos comunistas y obreros del portal Solidnet, reconociendo su genialidad teórica, y han empezado a mostrar los elementos de intolerancia hacia otras opiniones. Una peculiar arrogancia comunista, cuando posiciones personales de camaradas, no son escuchadas sus objeciones y opiniones distintas, determinando quién tiene razón y quién se equivoca. Comenzaron a observarse intentos de dominación del movimiento comunista del mundo. Después de haberse sentido «primeros entre iguales» hace breve tiempo, los dirigentes del KKE se han olvidado de alguna manera lo que es la igualdad y están seleccionando satélites alrededor de ellos. A los Partidos Comunistas de diferentes países, los dirigentes del KKE simplemente les exigen que dejen de dudar de la utilidad de su alquimia ideológica. Cuando afirman que la guerra imperialista es en todos los bandos y que el fascismo es inherente a todos los participantes, entonces no puede haber métodos especiales para luchar contra el auténtico fascismo. El KKE repite como un mantra que solamente la clase obrera y los comunistas son capaces de luchar contra el fascismo y el capitalismo (en concreto, recuerdan una cita de B. Brecht). Pero si en un determinado país, la clase obrera aún no está preparada para unas amplias acciones independientes, y los comunistas aún no han logrado el apoyo de las masas obreras, el KKE no ve la necesidad de unir a las más diversas fuerzas antifascistas para luchar contra la principal fuente de peligro, el incentivador de fascismo. Así, de hecho, los teóricos del KKE conducen a una pasividad expectante, aunque exista un claro peligro de fascismo (tal como lo define Dimitrov) en el país. Es decir, según los teóricos griegos (según los cuales es el mismo imperialismo en China y EEUU), los antifascistas deben esperar el momento en que los trabajadores rebeldes puedan barrer al capitalismo en la China Popular y EEUU, y entonces se acabará el fascismo, y no de otra manera.

¿Os atacan los fascistas? ¿Están prohibiendo la ideología comunista, envenenando tu lengua materna, masacrando y quemando vivos a los disidentes? Pero, según los subversores de la táctica de la Comintern, es poco prometedor oponerse a la peste parda con un frente común. Hay que esperar a que el proletariado esté preparado para la revolución. Y si empezáis ahora mismo a resistir al fascismo, a combatirlo y a buscar aliados antifascistas en otros campos políticos (es decir, no sólo entre los comunistas), el KKE os tachará inmediatamente de socialchovinistas e incluso de cómplices del imperialismo. Y es sabido que incluso V.I. Lenin dijo: «La negación de cualquier posibilidad de guerras nacionales bajo el imperialismo es teóricamente errónea, históricamente claramente errónea, y prácticamente equivale al chovinismo europeo…» [1].

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El KKE como freno a la lucha contra el fascismo

En la práctica, todo esto se manifiesta claramente hoy en la situación en torno a la Operación Militar Especial (OME), el enfrentamiento militar de Rusia con Ucrania (de hecho, el Occidente imperialista, incluida Grecia, miembro de la OTAN, está detrás de las decisiones de Ucrania). Los comunistas del PCOR siempre hemos sido -y seguimos siendo- extremadamente críticos con el régimen burgués de la Federación Rusa. Pero le hemos exigido ciertas acciones y reconocemos que, objetivamente hablando, hasta ahora sólo este régimen ha sido capaz de poner armas en manos de los antifascistas del Donbass en 2014, y en 2022 oponerse al fascismo ucraniano de Bandera, que en realidad es una marioneta en manos del capital financiero imperialista occidental. Y si no hubiera sido por la ayuda de la República Federal burguesa al Donbass rebelde, los exterminadores nazis bien podrían haber cumplido su promesa de «¡masacraremos a todos!«. La experiencia de Odessa y las acciones de los exterminadores en Donbass, no dejan lugar a dudas sobre la seriedad de sus intenciones.

Ucrania, bajo el gobierno de Zelensky, es ahora obviamente un país fascista (según la definición científica de la Comintern). Y los propios dirigentes políticos de Ucrania admiten abiertamente, que son los herederos de Bandera y Shujevich, es decir los socios de Hitler. El inductor del fascismo en este caso es el capital financiero occidental. Bandas de «asalto», o más exactamente destacamentos de «ТЦК»-«CTR» (Centros Territoriales de Reclutamiento), los «Azov» y otros fanáticos nacionalistas, merodean por todo el país. Todos los comunistas y las organizaciones obreras están prohibidas, los símbolos soviéticos y comunistas proscritos, la lengua rusa de hecho prohibida. Incluso toda una confesión religiosa -los cristianos ortodoxos- son objeto de una discriminación extrema. El carácter abiertamente terrorista del régimen de Zelensky está fuera de toda duda.

En la Rusia capitalista moderna también se observan manifestaciones de fascismo en la ideología y la política. Pero hasta ahora son a nivel de manifestaciones individuales, no crecen en la política estatal. Los comunistas actúan legalmente, el movimiento obrero está vivo (aunque en un estado muy primario), los monumentos de Lenin no se destruyen masivamente. No hay discriminación racial, lingüística o confesional en la política estatal (aunque no son pocos en los excesos privados). El controlador capital financiero de la Federación Rusa, no pasa por tornarse a ser una forma de dominación abiertamente terrorista, porque, al parecer, no siente tal necesidad por el momento. Además, en la Federación Rusa, todos sus deseos de su clase dominante, es equipararse a los principales países occidentales.

En muchos aspectos lleva a cabo la OME con el objetivo de evitar la derrota militar de Rusia, demostrando que la propia clase burguesa rusa es capaz de explotar los recursos naturales y humanos del país, y que está dispuesta a comerciar sin ningún tipo de sanciones y restricciones. Así, la OME cumple una función de defensa positiva, ya que el desmembramiento de Rusia no se corresponde en absoluto con los intereses de la clase obrera de Rusia y del mundo. Por todo ello, la República Federal es una verdadera dictadura burguesa (en forma de democracia burguesa limitada). Pero oponerse a sus acciones de ayuda al Donbass, para suprimir el fascismo en Ucrania, es ayudar a los nazis.

Sin embargo, los ideólogos del KKE no están de acuerdo con esta valoración de Rusia. Enumeran escrupulosamente una serie de fenómenos inquietantes (desde la promoción de los escritores reaccionarios Solzhenitsi e Illy por parte de las autoridades rusas, hasta la presencia del Frente nacionalista “Rusich”, Grupo Estatal de Reconocimiento Especial (ДШРГ). Se trata de un intento de equiparar a Ucrania y Rusia como regímenes supuestamente similares. Es decir, los ideólogos del KKE no distinguen entre el fascismo como política de Estado y las tendencias fascistas en la ideología y la política de la sociedad burguesa, que en mayor o menor grado son inherentes a prácticamente todos los Estados burgueses.

Los habitantes del Donbass, a los que la precisamente y no cualquiera, la Ucrania banderista ha disparado con diversas armas desde 2014, se sublevaron en un levantamiento antifascista antifascista cuyo núcleo es la clase obrera, tractoristas y mineros, pueden discrepar de tales apreciaciones. Pero ignorar el sufrimiento de los pueblos de la antigua Unión Soviética está ahora de moda entre los políticos occidentales, cuyas acciones están cada vez más claramente marcadas por el revanchismo por la derrota a manos de la URSS en 1945. Y es muy extraño que los líderes contemporáneos del KKE piensen como esos políticos occidentales.

La dirección del KKE considera que el conflicto militar en curso es sólo un entramado «intraimperialista», y que los objetivos de Rusia son tan depredadores como los de EEUU y la UE. Ignoran el hecho de que la Rusia capitalista sufre pérdidas colosales por las sanciones occidentales y ya ha perdido (en circunstancias muy misteriosas) los oleoductos Nord Stream durante la guerra, y éste era el principal recurso y fuente de ingresos de los oligarcas rusos y del presupuesto ruso. Aún más extraño es el hecho de que tales analistas antiimperialistas de principios del KKE, no vean la expansión del imperialismo estadounidense en el mercado de la UE, para suprimir la economía y, en consecuencia, los intereses de las clases trabajadoras en Europa. Así, EEUU y la UE llevan mucho tiempo aplicando presiones y métodos violentos a Rusia, y los verdaderos objetivos de esta presión no son ningún secreto. Aquí el secreto es otro: ¿por qué los dirigentes del KKE no quieren ver esto?

El PCOR cree que la burguesía rusa, sin olvidar sus fantasías imperialistas no realizadas, lucha por su propia supervivencia en el conflicto en curso, no aceptando el desmembramiento del país y la transformación de Rusia en una semicolonia o en un país dependiente. Más de una vez los líderes de los países imperialistas han expresado su opinión de la necesidad de desmembrar Rusia en varias partes, para su sometimiento y explotación. Por eso el régimen burgués de la Federación Rusa se ve obligado a oponerse al Occidente imperialista, que inició un nuevo ataque a Rusia, presionando y debilitando su soberanía, con la creación de un régimen fascista en Ucrania. Al mismo tiempo, la burguesía de la República Federal (nuevamente obligada) ayuda a los pueblos de Donbass y Ucrania, a liberarse del yugo fascista de los seguidores de Bandera. Los trabajadores de Rusia en general apoyan los objetivos antifascistas de la OME, dándose cuenta de que la vuelta del país a un Estado dependiente, (como en los años 90) o su desmembramiento sería extremadamente poco rentable, miserable y mortal para todo el Estado.

En 2014, por razones objetivas, no pudo tener lugar una revolución proletaria en el este de Ucrania: la clase obrera aún no estaba lo suficientemente madura como para levantarse de forma independiente bajo consignas socialistas. Pero los trabajadores del Donbass y los comunistas fueron capaces de unir fuerzas con diversos grupos antifascistas burgueses, ortodoxos e incluso monárquicos, para hacer frente al avance de los exterminadores de Bandera. Por los hechos, se realizó de forma espontánea, utilizando la antigua táctica probada de los frentes populares: la unidad de acción contra el fascismo. Y esta táctica en las nuevas condiciones del siglo XXI, se ha consolidado como la adecuada, pues los banderistas no han conseguido destruir las repúblicas populares que no estaban de acuerdo con la extrema fascistización.

Pero todo esto, lo vivo, lo que lucha y salva mediante la resistencia antifascista de los pueblos, es condenado por los ideólogos del KKE, que consideran la creación de los frentes populares un callejón sin salida, y de hecho sugieren que para obtener la fuerza de luchar contra el fascismo, los pueblos deben esperar a una situación revolucionaria clara, creada en sus laboratorios, tras una revolución proletaria estándar que barra al capitalismo con todas sus almorranas fascistas. Hablando en sentido idealista, los teóricos del KKE se han desconectado de la vida social, sobre la base de la ejecución de ninguna táctica de frente, en cada país sobre todo en Grecia, negando la idea misma de un frente común. Y de hecho, rechazan la teoría de Lenin de las alianzas y la utilización de las fisuras en el campo capitalista. Hoy los ideólogos del KKE sugieren que casi deberíamos esperar a las revoluciones en EEUU, y en la República China Popular. ¿Esperaremos?

Si partimos de la evaluación de los acontecimientos históricos, en general la Comintern ganó la guerra (1939-1945) contra el Pacto fascista Anticomintern. Pero la Comintern, en opinión de estos expertos del KKE, actuó erróneamente. Aquí las valoraciones de nuestros oponentes griegos son algo similares a las valoraciones de nuestros activistas antisoviéticos rusos. Afirman que la guerra fue ganada por la Unión Soviética, pero que el socialismo no tuvo nada que ver, ya que el pueblo luchó simplemente por la Patria. Y los camaradas griegos dicen que la Comintern ganó la guerra, pero lo hizo a pesar de la táctica «equivocada» de crear frentes populares antifascistas. Esta forma de entender el marxismo, nosotros los comunistas del PCOR, podemos llamarla como una forma particularmente cínica, de parodia del marxismo, una táctica de lanzar frases revolucionarias, y una estrategia para justificar la retirada sin lucha, ante la reacción imperialista más brutal.

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Las cuestiones que se vienen gestando desde hace años

No consideramos a los ideólogos de este partido griego, como personas estúpidas que no comprenden las consecuencias de sus justificaciones ideológicas. El proletariado, sigue necesitando de ayuda organizativa aquí y ahora, pero está siendo asiduamente preparado para abandonar la autodefensa. Entonces, ¿por qué el KKE llama a los pueblos a desentenderse de la lucha contra el fascismo vivo concreto, que se desarrolla en tiempo real, y en la que participan diversas fuerzas antifascistas?

¿No se da cuenta la dirección del KKE de que es cien veces más rentable para los comunistas y el movimiento obrero, trabajar en las condiciones de la democracia burguesa, aunque sea recortada y constantemente atacada en el terreno legal, que esconderse en los bosques y en la clandestinidad, bajo regímenes fascistas, sin el amplio acceso a los trabajadores?

¿Por qué un partido, que a su vez existe legalmente en un país de la OTAN, este bloque imperialista de «luz verde» de la clase dominante de su país, les permite dedicarse a la actividad política y económica, no solamente entrando en el parlamento griego, sino también en el parlamento europeo, les deje intentar gobernar el movimiento comunista internacional, y al mismo tiempo por sus medios de comunicación, rechaza arrogantemente cualquier crítica, nombra a sus aliados como que es el único Partido Comunista correcto en ese país, y alaba las medidas que conducen a la escisión, de los seguidores contra esa organización, tildándolos como partidos indeseables?

¿Por qué evita una discusión teórica, y se limita a expulsar a los discrepantes del consejo de redacción de la Revista Internacional de la Comisión Internacional de Comunicación ICE?

¿Qué le da derecho al KKE a considerarse el líder del movimiento comunista mundial?

¿Ha tenido este partido en la historia más reciente, (en el último cuarto de siglo) alguna condición previa objetiva para la inminente revolución? Nadie parece haberse enterado, es más, a la pregunta teórica «¿Es posible una revolución solamente en Grecia?», sigue abierta.

El PCOR ha tenido que lidiar con el hecho de que el KKE, ha bloqueado repetidamente la publicación de los materiales de nuestro partido en el portal internacional Solidnet. El PCOR es consciente del apoyo político y material proporcionado por el KKE, a aquellos antiguos miembros sin escrúpulos de nuestro partido, que intentaron robar los recursos online de nuestra organización hace unos años. Vemos que el KKE hace lo mismo con los partidos de otros países.

¿Acaso los ideólogos del KKE, toman demasiado en serio, su pensamiento de que su partido es un árbitro infalible, etiquetando y excluyendo a los intransigentes, de la participación en los trabajos de los organismos internacionales?

¿O tal vez los dirigentes del KKE, han convertido la actividad de oposición simplemente como una forma de existencia en la sociedad burguesa? Alimentan a un electorado disidente, facilitan la comunicación y las protestas públicas de los descontentos, pero, al mismo tiempo, no se ensañan con la mismísima contradicción principal al imperialismo, porque sin ella creen que se puede persistir.

Sí, aquí hay muchas preguntas.

Nos gustaría creer que se encontrarán fuerzas sanas en el KKE, y que frenarán toda esta creciente alquimia política, que está causando un daño considerable al movimiento comunista mundial.

Volviendo al principio de este artículo, debemos recordar que los camaradas griegos no asistieron ellos mismos al Foro Antifascista. En primer lugar, porque se celebró en Moscú, «la capital de un país capitalista cuyos dirigentes participan abiertamente en la guerra y se cubren falsamente de antifascismo». Y, en segundo lugar, porque no están de acuerdo con las principales apreciaciones del foro.

El PCOR también tiene serias divergencias con el Partido Comunista de la Federación Rusa PCFR, como con el Foro en su valoración de los acontecimientos, y del papel de Rusia y China en la lucha antiimperialista, pero nos sentimos en el deber de participar en el foro, y de expresar nuestro punto de vista marxista para nuestros camaradas de lucha. Los camaradas griegos rehuyeron la lucha. No estaban allí donde se reunían los antifascistas. Ni tampoco en la guerra en curso, en el Donbass. Aquí hay estás los vivos fascistas, y nuestros camaradas están luchando contra ellos, pero aquí no hay camaradas griegos. Porque, desde su punto de vista, es otra guerra.

Puede que haya bastantes actuaciones indeseables ahí, pero lo más tétrico es la evasión de la lucha contra el fascismo. Para los comunistas, esto es vergonzoso.

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Comisión Ideológica del Comité Central del PCOR

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Notas:

[1] V. I. Lenin Obras Completas, vol. 30, página 133.