El reformismo lamenta, el comunismo organiza
Basta de saquearnos para pagar la crisis del capital
Mari Carmen, 87 años, a la calle. Ayuso, en un ático de lujo. La misma ley, dos clases.
Patro Anaya
25 Sept 2026
El miércoles 23 de septiembre, la policía sacó en camilla a Mari Carmen Abascal de la vivienda que ocupaba desde 1956 en el barrio de Retiro. Un fondo buitre, Urbagestión, ejecutó el cuarto intento de desalojo tras rechazar todas las salidas humanitarias. La empresa le exigió un incremento del alquiler de 2650€, frente a los 500€, un 530% más de lo que pagaba, sobre una pensión de 1.350 euros. Horas después, casi 10.000 personas se concentraban frente al ático de Chamberí que la Comunidad de Madrid compró por 6,3 millones de euros con dinero público. Al grito de “El ático para Mari Carmen” y “Ayuso dimisión”, la protesta se extendió a una docena de ciudades.
.
Esto no es un caso aislado, es la ley del capital
Engels ya lo desenmascaró en 1873 en Contribución al problema de la vivienda: “El inquilino es al propietario lo que el obrero asalariado es al capitalista”. La vivienda bajo el capitalismo no es un derecho: es una mercancía. Y como toda mercancía, se compra, se vende y se especula con ella. Marx describió el mecanismo en El Capital: “La expropiación, el desahucio de una parte de la población… no sólo ‘libera’ para el capital industrial a los obreros, sus medios de vida y sus materiales de trabajo, sino que además crea el mercado interior”. Mari Carmen no es una víctima colateral: es el engranaje necesario de un sistema que necesita despojar a unos para que otros acumulen.
El desahucio es violencia de clase. Y el Estado la ejecuta.
Lenin lo analizó sin ambages en El Estado y la Revolución: “El Estado capitalista desahucia a una familia obrera que, habiendo perdido a la persona que la mantenía, deja de pagar el alquiler. Aparece el alguacil, un policía y un guarda, todo un pelotón de ellos. En un barrio obrero, para ejecutar un desahucio es necesario un destacamento de cosacos”. Un siglo después, la escena se repite: la comisión judicial, el Samur, la policía. La forma cambia; la esencia permanece. El Estado burgués no protege la vivienda: protege la propiedad privada de los fondos buitre.
.
La solución empieza por la expropiación, no por la caridad.
Engels lo dijo con claridad revolucionaria: “La escasez de viviendas puede remediarse inmediatamente con la expropiación de una parte de las viviendas de lujo de las clases dominantes y mediante la admisión de nuevos arrendatarios en las demás”. Y Lenin llevó el principio a la práctica en ¿Retendrán los bolcheviques el poder? (1917): “El Estado proletario precisa alojar coercitivamente en la casa de un rico una familia extremadamente necesitada… ‘Ciudadanos, apriétense durante ese invierno en dos cuartos y preparen dos cuartos para la instalación en ellos de dos familias que viven en cuevas’”. Eso es lo que hace la clase obrera cuando toma el poder: no pide permiso, no negocia con el casero, expropia.
.
El reformismo gestiona la miseria. Nosotros organizamos la rabia.
Las direcciones reformistas prometen “vivienda digna” dentro del capitalismo. Es una mentira. La Comunidad de Madrid, gobernada por la derecha, ni siquiera ofrece “alojamiento temporal” mientras compra áticos de lujo. El PSOE denuncia a Ayuso pero no toca un solo ladrillo de la banca. La izquierda institucional recoge firmas mientras los desahucios se ejecutan al amanecer. No basta con protestar. No basta con indignarse. Hay que construir la alternativa revolucionaria.
.
Se necesita un partido comunista marxista-leninista.
Lenin lo formuló sin rodeos en ¿Qué hacer?: “Solo un Partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir la misión de combatiente de vanguardia”. La indignación está en la calle, pero dispersa. Las luchas por la vivienda estallan y se apagan porque no hay una organización que las conecte, que las eleve, que las convierta en poder popular. Se necesita un partido con implantación en los barrios y en las fábricas, que no gestione migajas sino que organice la conquista del poder. Un partido que no pida clemencia al Estado burgués: que lo enfrente.
.
¡Ni un desahucio más! ¡Ni una vivienda vacía mientras haya familias en la calle!
¡Expropiación de los fondos buitre y de las viviendas de lujo!
¡Por el derecho a la vivienda, contra el capital!
¡Construyamos el Partido Comunista!




