Incendios forestales: el fuego del capital quemando nuestra tierra y matando a nuestra gente
Unión Proletaria
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Desde Unión Proletaria queremos mostrar nuestra solidaridad y condolencias con todas las víctimas de los numerosos incendios forestales que se extienden por todo el Estado Español, así como a los trabajadores y voluntarios que están luchando para extinguirlos.
Actualmente hay 47 incendios forestales activos en todo el Estado. A lo largo de todo el año se han producido 29 grandes incendios (han quemado más de 500 hectáreas) de los cuales 17 se han producido en el mes de julio. Alrededor de 115.000 hectáreas forestales han sido calcinadas. No es de extrañar que las comunidades autónomas más afectadas por el fuego sean aquellas que han visto reducida su inversión en prevención de incendios.
Los bomberos y trabajadores forestales, nuestros hermanos de clase, llevan años denunciando esta situación. A pesar de la escasa dotación de recursos y las penosas condiciones laborales, sin el equipo necesario, y poniendo en riesgo sus vidas, se juegan el tipo para salvar nuestra naturaleza y a nuestra gente. La respuesta que reciben al defender sus legítimos derechos laborales es la represión.
Un ejemplo muy claro es el de los Bomberos Forestales de la Comunidad de Madrid, a los cuales la Policía Nacional gaseaba el 11 de noviembre del año pasado, deteniendo a dos de ellos. Ahora la comunidad de Madrid pretende sancionar a 60 de ellos, mintiendo y proyectando en ellos sus responsabilidades de los incendios que devastan durante estos días los montes de la comunidad autónoma, a pesar de que se han desplazado usando sus propios vehículos ante la falta de los mismos. Estos trabajadores demuestran que los tejemanejes institucionales limitan la autoorganización de la clase trabajadora antes los desastres naturales.
El tiempo nos dirá qué interés hay en dejar que se quemen los montes. Los medios de comunicación del capital no tardan en aludir a la Ley de Montes para negar que la intención es la recalificación de terrenos. Según esta ley, los suelos quemados podrían ser recalificados en menos de 30 años si se alude un “interés público”. Igualmente, la recalificación no es necesaria para la instalación de plantas de energía renovable por parte de lobbies energéticos con la excusa de una dudable mejora del mix energético español, pero la evaluación de impacto medioambiental sí podría verse facilitada por los incendios.
La realidad es que la dejadez de nuestros bosques es premeditada. Las principales víctimas de estas catástrofes somos la clase trabajadora y la tierra que habitamos. Los y las culpables tienen nombre y apellidos. Son aquellas y aquellos políticos burgueses, gestores del capital, con sus políticas negacionistas del cambio climático y sus motosierras al gasto público. Estos mismos parásitos que desvían los fondos del Estado de los servicios sociales a las carteras de sus empresarios de preferencia, usan las catástrofes que generan para atacar políticamente a sus rivales de la manera más asquerosa posible, protagonizando el circo más crudo y cínico de la política burguesa. Nada les importa el pequeño ganadero, el pequeño agricultor ni los trabajadores que viven en el campo, a quienes pretenden confundir con sus políticas y discursos reaccionarios.
La función de estos políticos es crucial para el capital. Ellos y ellas gestionan el Estado de los capitalistas, legislan a su favor para que puedan mantener sus oligopolios y monopolios y reprimen a la clase trabajadora para mantener su sistema productivo basado en la explotación del trabajo asalariado. Sin embargo, el régimen de competencia entre los capitalistas lleva necesariamente a destruir sus dos fuentes de riqueza: las y los trabajadores y la naturaleza. Sólo podrá salvarnos a ambos una revolución socialista que imponga el uso colectivo de los medios de producción en provecho de todos y todas y de las generaciones venideras.
Unión Proletaria, como medidas inmediatas ante esta situación, exigimos:
- Contratación digna y recursos ilimitados para los bomberos forestales.
- Derogación de la Ley de Montes que facilita la especulación con las cenizas.
- Plan de prevención estructural y castigo ejemplar a los especuladores
La naturaleza no es un negocio, es nuestra casa. Y la clase trabajadora no se rinde: ni ante el fuego, ni ante el capital.
¡Solidaridad con las víctimas y con los que luchan contra las llamas!
¡POR LA DEFENSA DE NUESTROS MONTES Y NUESTRA GENTE, UNIDOS EN LA LUCHA DE CLASES!
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Unión Proletaria
(Julio de 2026)



