1º de Mayo 2025
¡PAZ, TECHO Y TRABAJO!
¡ABAJO EL REARME IMPERIALISTA!
Unión Proletaria
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La burguesía europea, con Von der Leyen al frente, prepara nuevas guerras mientras ahoga a la clase obrera.
Mientras más trabajadores somos conscientes de que la solución a nuestros problemas del día a día pasa por organizar un proceso constituyente hacia un horizonte plenamente democrático y de igualdad, también necesitamos mejorar nuestras condiciones de vida y de trabajo con éxitos inmediatos, en luchas cuyos objetivos hoy sean alcanzables. Solo así podremos conquistar más derechos y mejores condiciones laborales, como la propuesta que te hacemos llegar: ¡Paz, techo y trabajo!
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Por la paz:
¡No son nuestras guerras!
Los obreros no tenemos nada que ganar en los conflictos entre potencias. Nuestros enemigos no son los trabajadores rusos, palestinos o yemeníes, sino los banqueros, los terratenientes y los políticos a su servicio. No queremos un ejército europeo para que los hijos de los trabajadores mueran y maten a rusos, ni para que los franceses vuelvan a las peores masacres en África para expoliar sus enormes recursos naturales.
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¡Nuestro enemigo no está fuera, sino en casa!
La paz de los capitalistas y sus gobiernos es una farsa. Solo la lucha de clases traerá la paz. Rechazamos el pacifismo porque expropiar a la burguesía y su estado exige destruir su poder. Comencemos exigiendo la reconversión de la industria militar bajo control democrático: que se produzcan hospitales, no bombarderos. Boicot obrero al transporte de armas hacia Ucrania, Israel y todo conflicto imperialista. Impulsemos la solidaridad internacionalista: movilizaciones contra la OTAN, la UE y los gobiernos belicistas. Organicemos nuestra guerra de clase a través del sindicato y la organización política.
Mientras exista el capitalismo, existirán crisis y guerras. La única paz verdadera vendrá con la revolución.
Necesitamos que nuestro país siempre defienda la paz, posicionándose neutral. Nunca más vender armas a países en conflicto ni permitir que potencias extranjeras usen nuestro suelo para atacar a los pueblos del mundo.
El rearme significa recortes y miseria, detrayendo recursos de educación, sanidad, pensiones y ayudas sociales.
La UE no defiende «la democracia», sino los intereses de los monopolios. Los trabajadores ponemos los muertos en sus guerras mientras los capitalistas llenan sus bolsillos. El complejo militar-industrial sube beneficios con nuestros impuestos, vaciando los fondos para vivienda, sanidad y educación.
¡Por la paz, la neutralidad y la soberanía de nuestro país en la Constitución! ¡OTAN no, bases fuera!
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Por el techo:
Los trabajadores tenemos claro que la educación, la sanidad y la vivienda deben ser derechos, no mercancías. Pero demasiados gobiernos han privatizado la sanidad, favorecido la educación privada y desregulado el mercado de la vivienda.
La vivienda no solo es inaccesible para la mayoría de los trabajadores, sino que incluso quienes acceden a ella son desahuciados por la lógica capitalista. También es posible poner fin a los desahucios obligando a la refinanciación o ejerciendo el «derecho a permanencia» pasando la vivienda a régimen de alquiler social a través de su compra por la administración.
¡Ni un solo desahucio más!
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Por el trabajo:
El sistema capitalista produce inflación y miseria mientras empresas como Repsol, Endesa o Mercadona obtienen beneficios récord. Desde 2023 sufrimos una inflación acumulada del 10%, con productos básicos como los lácteos subiendo un 25% y el alquiler un 7%.
Redistribuir la riqueza no es dar limosnas: es subir los impuestos a las grandes fortunas y monopolios para bajarlos a los trabajadores.
Sí se puede, porque ya se hizo: en 1980, las grandes empresas españolas tributaban al 56% cuando en la actualidad lo hacen menos del 10%.
Redistribuir la riqueza también significa repartir el trabajo:
- Rebajando la edad de jubilación a 60 años.
- Reduciendo la jornada laboral a 35 horas semanales o menos.
La mayor productividad actual permite hacerlo. Así se reduce el desempleo e incorporamos a jóvenes y adultos entre 50-60 años.
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Comencemos hoy por la unidad sindical:
Para que nuestras luchas triunfen, debemos ser más fuertes que la patronal. La unidad de fuerzas es necesaria, pero también la unidad en nuestras reivindicaciones.
No se trata de elegir tal o cual sindicato ni de crear otro nuevo, sino de construir unidad por la base, entre todos los trabajadores, más allá de la afiliación.
Si acordamos las luchas de forma unitaria, podremos presionar a las direcciones sindicales para emprender una Huelga General con garantías de éxito.
Llevamos años a remolque. Es hora de cambiar el paso y pasar a la ofensiva.
Este Primero de Mayo debe inaugurar un nuevo ciclo de movilizaciones obreras hacia la Huelga General.
Denunciamos a los líderes sindicales que callan ante la militarización de Europa y llamamos a sus bases a movilizarse para salvar el sindicalismo.
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Continuemos mañana nuevas luchas políticas:
Los trabajadores necesitamos una voz y un movimiento propios. Conquistando nuevos derechos y ampliando los actuales, se crearán mejores condiciones para nuevas luchas más profundas, capaces de abrir un proceso constituyente hacia una república democrática que abola la monarquía y sus privilegios.
Aunque las medidas anteriores son posibles bajo el capitalismo, serán fácilmente reversibles con cada cambio de gobierno. Para salir del movimiento pendular, necesitamos transformar de base nuestro país, construyendo un futuro socialista.
Sólo el socialismo podrá garantizar que nuestros derechos sean irreversibles, con los medios de producción en poder de la clase obrera organizada.
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