¡Manos fuera de Irán! ¡Rechacemos el terror angloamericano de cambio de régimen y las operaciones psicológicas mediáticas!
Declaración del Partido Comunista de Gran Bretaña (marxista-leninista)
Irán vuelve a estar en el punto de mira mientras los imperialistas tienen un último intento de destruir este bastión de resistencia antiimperialista y antisionista. https://thecommunists.org/2026/01/17/news/hands-off-iran-oppose-anglo-american-regime-change-psyops/
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Sábado 17 de enero de 2026
Desde que comenzaron las protestas en Teherán el 28 de diciembre, las poblaciones occidentales han sido inundadas con imágenes y comentarios destinados a convencernos de que un movimiento de protesta popular callejera estaba ganando impulso allí, aparentemente como una renovada expresión del deseo del pueblo de derrocar a su odiado gobierno y revertir la Revolución Islámica de 1979.
Nos dicen que estas protestas populares están siendo recibidas con una brutal represión por un régimen dictatorial e ilegítimo. Y, como siempre, los imperialistas tienen un líder de repuesto a mano, en la figura del hijo del sha depuesto. Aunque parezca irónico, el llamado ‘Príncipe Heredero’ Reza Pahlavi está siendo fuertemente promovido por sus patrocinadores británicos como líder de un creciente ‘movimiento democrático’.
Se supone que un tuit de Pahlavi, por haberse ‘hecho viral’, se convierte supuestamente en ‘prueba’ de un aumento del sentimiento antigubernamental. Pero teniendo en cuenta que Irán ha enfurecido a Occidente al bloquear el 99 por ciento del tráfico de internet, incluyendo el cierre de la red Starlink de Elon Musk, este brazo particularmente potente de la maquinaria de cambio de régimen ha sido frustrado. Así que los millones de visitas al tuit son o bien una ficción, o han sido generadas por usuarios de otros países.
Como siempre, mientras una operación psicológica al estilo de Hollywood pretende remover emociones y convencer al público occidental de que lo negro es blanco y lo blanco es negro, la verdad es diametralmente opuesta a la versión de los hechos cuidadosamente elaborada por la maquinaria mediática imperialista.
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Intentos de secuestrar un movimiento legítimo de protesta
Las protestas comenzaron inicialmente como consecuencia de los agravios genuinos de una parte de la población que ha sido duramente golpeada por la inflación y el colapso monetario, una situación económica que es en gran parte resultado de la guerra económica que se libra contra Irán precisamente para hacer la vida lo más difícil posible a la población y crear tales disturbios que puedan generar ira y protesta popular.
Sin embargo, como en el caso de la joven que murió bajo custodia policial hace tres años, cuando quedó claro que sus protestas estaban siendo cooptadas por agentes extranjeros con fines de cambio de régimen, la mayoría de los implicados abandonaron las calles. Los que quedaron fueron pequeños grupos de provocadores fuertemente armados, que dispararon a policías, soldados e incluso transeúntes al azar en un intento de provocar una feroz represión por parte de las fuerzas estatales que los imperialistas podrían usar como justificación para nuevos ataques contra Irán, esta vez desde el aire.
Éste es el último episodio de una guerra híbrida que dura décadas y que el imperialismo angloamericano lleva librando desde que la Revolución Islámica derrocó al brutal régimen del último sha en 1979, expropiando corporaciones occidentales chupasangre como BP y comprometiendo al país con un camino de desarrollo soberano.
En el proceso, el pueblo iraní fundó un bastión de resistencia antisionista y antiimperialista en Oriente Medio que ha sido una espina clavada en el costado del imperialismo británico y estadounidense desde entonces.
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Admisiones abiertas de ilegalidad
Cuando el presidente Trump anunció su intención de «proteger a los manifestantes» (provocadores), y juró que su gobierno lanzaría bombardeos si el número de muertos superaba los 500, los medios occidentales le animaron alegremente afirmando (sin pruebas) cifras cada vez mayores de bajas (1.000, 2.000…), culpando de todas ellas al Estado. Corrían los rumores de que los ataques aéreos podrían comenzar en cualquier momento, y las familias de militares estadounidenses en todo Oriente Medio fueron enviadas a casa.
Hasta ahora, todo lo habitual en el manual de operaciones de cambio de régimen. Éste es un manual con el que nos estamos familiarizando demasiado. Sin embargo, como en el caso de Venezuela, hay un giro nuevo: ahora vemos se admiten abiertamente las intenciones —incluso hasta el punto de presumir de actividades que normalmente se llevan a cabo de forma encubierta (ya que, de hecho, son ilegales según el derecho internacional, aunque sean práctica habitual de los servicios secretos imperialistas).
The Jerusalem Post, el exsecretario de Estado estadounidense Mike Pompeo y otros han admitido abiertamente que la violencia se está avivando desde fuera, y que agentes israelíes del Mossad están integrados entre (es decir, dirigiendo a) los ‘manifestantes anti-régimen’. En el momento de la guerra de los 12 días del pasado junio, las autoridades iraníes descubrieron depósitos de armas suministradas por el Mossad, y quienes las poseían han confesado haber sido pagados para usarlas contra civiles desarmados.
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‘Derechos de las mujeres’ como pretexto
A pesar de estas confesiones, los medios occidentales siguen llenos de imágenes engañosas que pretenden mostrar un levantamiento popular y una brutal represión. Un ejemplo de imagen que fue muy promocionada mostraba a una joven encendiendo un cigarrillo con una fotografía ardiendo del líder supremo iraní, el ayatolá Jamenei. La mayoría de las personas veían en ella un símbolo de desafío en directo desde las calles de Teherán, cuando en realidad fue tomada en Canadá.
Como hicieron con Afganistán, los medios occidentales están ansiosos por convencer al mundo en general de que el interés de nuestros gobernantes en Irán es puramente altruista: estamos en una misión para liberar a las mujeres iraníes de los horribles mulás, ¿no lo sabes? Pero está claro que el propio pueblo iraní no considera que los derechos de las mujeres comiencen y terminen con la vestimenta y las costumbres religiosas o culturales conservadoras.
Además, no podemos evitar notar la evidente contradicción entre la repentina preocupación de los políticos occidentales por los ‘derechos humanos’ de los iraníes cuando han pasado más de dos años enterrando los derechos humanos del pueblo de Gaza, junto con sus incontables cuerpos, bajo los escombros de sus hogares destruidos.
Como comunistas, por supuesto estamos a favor de la separación entre religión y Estado. Pero también entendemos que éste es un asunto que el pueblo iraní tendrá que resolver por sí mismo, sin interferencias externas. Como antiimperialistas, debemos reconocer que la República Islámica ha hecho mucho más para liberar a las masas —incluida la mayoría de las mujeres de clase obrera y campesina— del atraso y para modernizar la vida social y económica iraní, que el régimen anterior del sha títere (Mohammad Reza Pahlavi) y sus grandes manipuladores petroleros occidentales.
Hoy en día, el analfabetismo ha sido eliminado y las mujeres están representadas en todas las profesiones, representando más de la mitad de los graduados universitarios. La mujer iraní media ahora tiene mejor seguridad, mejor educación y un nivel cultural más alto que la mujer británica media de clase trabajadora. La posición de las mujeres en Irán puede no ser la misma que sería en una república socialista laica, pero los trabajadores de ambos sexos están mucho mejor allí que en la mayoría de las partes del mundo oprimido, e incluso en gran parte del mundo imperialista.
Los bikinis y peinados no son, al fin y al cabo, la principal preocupación de la gente común en una sociedad que se enfrenta a la elección entre la servidumbre imperialista y el desarrollo soberano. Seguro que hay muchas mujeres en Irán que desean librarse de las leyes de moralidad y de la obligación de cubrirse la cabeza. Pero es posible que no consideren que el precio de recibir esas cosas de manos occidentales (incluyendo ver a sus familias empobrecidas, sus cuerpos mercantilizados y a sus hijas forzadas en gran número a la esclavitud sexual) sea un precio que merezca la pena pagar.
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Estados Unidos, en una racha de cambios de régimen
Observamos que en el último mes se han lanzado intentos de cambio de régimen en varios países del mundo, incluyendo México, Burkina Faso y Venezuela. Anteriores operaciones de cambio de régimen se produjeron en Bangladés y Nepal. A finales del año pasado, se intentó derrocar al gobierno de Malí, se orquestó un golpe palaciego en Benín y Nigeria fue bombardeada por Estados Unidos como parte de movimientos imperialistas contra los Estados libres del Sahel. Además, Somalilandia se está convirtiendo en una base para ataques sionistas/imperialistas contra Yemen, la guerra en el sur de Yemen se ha reiniciado y muchos más países han sido atacados o amenazados.
El comportamiento cada vez más rabioso del imperialismo estadounidense y sus aliados y proxies no es un signo de fortaleza, sino de desesperación. Ante la peor crisis económica del capitalismo global, la humillante derrota de la OTAN a manos de Rusia en Ucrania y su total fracaso para destruir el Eje de Resistencia de Oriente Medio, la clase dirigente estadounidense intenta convencer al mundo de que sigue siendo la potencia ‘indispensable’: militarmente invencible y económicamente suprema.
Por eso tantas declaraciones del presidente Trump suenan menos como las de un estadista global y más como la presentación de ventas de un estafador digno de confianza.
Mantener la confianza en el dólar y en la economía estadounidense se vuelve cada vez más difícil a medida que la alianza BRICS, liderada por Rusia y China, continúa el trabajo constante de construir rutas comerciales alternativas y mecanismos de pago que están fuera del alcance del monopolio occidental. La última amenaza de Trump —que Estados Unidos impondrá un arancel del 25 por ciento a cualquier país que siga haciendo negocios con Irán— es un ejemplo perfecto de impotencia autodestructiva.
Los socios comerciales más importantes de Irán son Rusia y China. Desde luego que no dejarán de comerciar con Irán. Todo lo contrario: han declarado su determinación de apoyar firmemente al pueblo iraní y hacer todo lo necesario para ayudar a proteger la soberanía de Irán. ¿Cuál será entonces el resultado de una medida así? Solo un aumento en el precio de los bienes fabricados en China (ya sea por empresas estadounidenses, europeas o chinas) para el consumo de los trabajadores estadounidenses.
Es decir, aún más inflación para reducir aún más el nivel de vida del trabajador medio. Y, presumiblemente, un nuevo impulso para que China deje de ofrecer productos baratos a Estados Unidos.
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Mientras Irán se mantiene firme, Estados Unidos apunta a sus aliados
A medida que las provocaciones terroristas aumentaban, se empezó a ver a un gran número de personas en las calles de ciudades de todo Irán, manifestando su apoyo al gobierno y a la revolución ante ataques externos.
Buscando dividir a la población y causar caos, los imperialistas han favorecido lo contrario: la causa de la unidad nacional.
El funeral de una niña de tres años asesinada durante una de las olas de tiroteos incitadas por Occidente atrajo a una multitud masiva, y una movilización del gobierno el 15 de enero llevó al menos a un millón de iraníes a las calles en defensa de la soberanía e independencia de su país.
Mientras tanto, China y Rusia condenaron los intentos de Estados Unidos de utilizar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como foro para difundir sus mentiras, y no solo Moscú y Pekín, sino también formaciones más grandes como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) continuaron apoyando a Teherán.
Sin embargo, la amenaza de represalias económicas mediante aranceles y otras medidas parece haber asustado a algunos miembros de la alianza BRICS. Se dice que Sudáfrica ha persuadido a Irán para que retire sus buques de un ejercicio naval conjunto organizado por los BRICS que tiene lugar esta semana, cuyo objetivo es «fortalecer las asociaciones navales multilaterales, mejorar las capacidades de seguridad marítima colectiva y promover el entendimiento mutuo entre los estados participantes», según la coorganización de las Fuerzas de Defensa Nacional de Sudáfrica (SANDF).
Debemos dejar claro que los objetivos finales del belicismo imperialista son Rusia y China. Solo la destrucción de la soberanía de estos países y su desmembramiento y saqueo por parte de las corporaciones occidentales podría proporcionarles la riqueza que permitiera un ‘reinicio’ de la asolada economía global monopolista-capitalista en crisis.
Los financieros esperan repetir la bonanza que salvó su sistema en 1991, cuando la Unión Soviética y las democracias populares de Europa del Este cayeron en una devastadora ola de contrarrevolución y las corporaciones occidentales se instalaron para alimentarse de la riqueza de las naciones socialistas. En sus planes de ‘gran tablero de ajedrez’, Siria (ese bastión de soberanía antisionista y antiimperialista en Oriente Medio) era un ‘peldaño’ hacia Irán, e Irán y la República Popular Democrática de Corea son ‘peldaños’ hacia Rusia y China.
El objetivo abiertamente declarado de los estrategas imperialistas es aislar y eliminar a las naciones del bloque antiimperialista una a una, apuntando en cada momento a la que parece más débil. De hecho, éste fue el mismo razonamiento que llevó a la OTAN a provocar la guerra de Ucrania contra Rusia, acerca de la cual se habían engañado a sí mismos creyendo que era un eslabón débil de la cadena y que pronto caería ante su asalto económico y militar combinado.
Con el espectacular fracaso de ese cálculo, y con su crisis económica agravada en lugar de atenuada, los imperialistas se vuelven cada vez más desesperados e imprudentes.
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¿Y ahora qué?
Hasta ahora, los ataques aéreos con los que amenazan los Estados Unidos e Israel no se han materializado, pero es bien sabido que el régimen israelí y muchos dentro de los círculos gobernantes estadounidenses están desesperados por lanzar una nueva oleada de bombardeos, creyendo que pueden agravar los daños ya causados a la economía e infraestructuras del país, y que ‘un empujón más’ seguramente derrocará al gobierno iraní.
Sin embargo, deberían tener cuidado con lo que desean. Irán no volverá a verse sorprendida, como ocurrió el año pasado cuando Estados Unidos utilizó las negociaciones de paz como tapadera para lanzar la ilegal ‘guerra de 12 días’ contra Teherán. Tras el shock inicial, el ejército iraní pudo resistir hasta tal punto que Israel tuvo que suplicar a Estados Unidos que detuviera la operación.
E Irán ha dejado claro que, si la agresión se repite, pasará de su postura defensiva anterior a una ofensiva en lo que respecta a sus ataques contra el régimen sionista. Donde la última vez Teherán acertó objetivo por objetivo e hizo que Tel Aviv entendiera de lo que era capaz sin intentar destruir todo el tejido de la vida económica israelí, los líderes iraníes han señalado que tienen tanto la capacidad como la voluntad de causar mucho más daño si se les empuja a otra guerra total.
En sus intentos de salvar a su proxy más valioso en Oriente Medio, los imperialistas podrían acabar acelerando el ritmo de su caída.
En lo que respecta al movimiento obrero en otros lugares, la actitud de cualquier organización o individuo hacia Irán, uno de los enemigos más odiados (y por tanto vilipendiados) del imperialismo, sirve como una excelente prueba de fuego para un verdadero antiimperialismo.
Cualquiera que promueva mentiras propagandísticas occidentales debería ser visto con profunda sospecha por los trabajadores conscientes. Quienes realmente apoyan a la clase obrera británica también defenderán a Irán, la RPDC, Rusia y China de forma completa e incondicional, porque el movimiento contra el imperialismo debe tener el internacionalismo en su núcleo si queremos lograr liberarnos.
Reconociendo que tenemos un enemigo común en el imperialismo angloamericano y su genocida sionista, debemos hacer causa común con todos los pueblos que son objetivo del imperialismo angloamericano, defendiendo el derecho de todas las naciones a determinar su propio destino, libres de intervención imperialista, y a usar sus recursos para el desarrollo en lugar de verlos drenados por la máquina imperialista de rapiña.
Hacer causa común con el pueblo iraní hoy significa organizarnos para exigir el fin de toda guerra militar, propagandística, diplomática y económica británica contra Irán, así como oponernos a todo el apoyo británico al régimen sionista en Israel.
Y significa la construcción de un movimiento anti-imperialista realmente anti-imperialista que sea capaz de aprovechar nuestro poder colectivo para impedir que la clase dominante británica se una a los sanguinarios imperialistas estadounidenses en el arrasamiento por todo el mundo.
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¡Manos fuera de Irán!
¡Que dejen de maquinar revoluciones de colores!
¡Que levanten las sanciones y todas las medidas coercitivas!
¡Ninguna cooperación con la ofensiva bélica imperialista!



